Bienvenidos a la Revista Aprender a Ser

Publicación Trimestral de la UMNE

Monterrey,  Nuevo León México

Universidad

Mexicana del Noreste

COMENTARIOS SOBRE LA REVISTA

CONTENIDO DE LA REVISTA

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Ing. Juan Antonio González Aréchiga y de la Cueva

Rector

Rogelio Juan Ojeda Chavarría

Coordinador de Difusión Cultural

Consejo de Redacción

Lic. Beatriz Ramírez Wiella

Dra. Lidia Rodríguez Alfano

Rogelio J. Ojeda Chavarría

Aprender a Ser se reserva los derechos de los artículos que publica: pueden reproducirse, siempre y cuando se cite el nombre de esta revista. Acepta colaboraciones sujetas a aprobación.

No se devuelven originales. Toda correspondencia deberá enviarse a: Difusión Cultural, Universidad Mexicana del Noreste.

Quinta Zona 409, Col. Caracol.

C.P. 64810. Monterrey, N.L. México.

Tel. 01(8)1901727

Fax 01(8) 1901205

r6j60@hotmail.com

Lo expresado en los artículos es responsabilidad exclusiva de sus autores y no refleja, necesariamente, la ideología editorial de la UMNE ni del Consejo de Redacción.

 CONTENIDO

Editorial

Página del Rector

La Música a través de mi vida

Lic. Beatriz Ramírez Wiella

Democracia, educación y sustentabilidad

Lic. Javier Reyes Ruiz 

Diplomado de Administración y Ahorro Energéticos: Mensaje a nombre de los participantes

Ing. Francisco Manuel Nevares Ayala

La Perspectiva empresarial del desarrollo sostenible

Lic. Rosa María Velázquez Sánchez

Lic. María Luisa Domínguez Hernández

Lic. María Luz Montiel

Mérida Yucatán / Capital Americana de la Cultura del año 2000

Nuestros colaboradores

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    EDITORIAL

    Como siempre, la ONU publicó un manifiesto para dar a conocer que el presente año lo dedica a un tema de vital importancia para la humanidad: la Construcción de la Cultura de la Paz y la no Violencia. *

    La paz, idealmente, es un estado de equilibrio interior y una fuente de fortaleza, que nace en la persona y se construye y cultiva en el seno de la familia. Sólo así, puede ser compartida por una sociedad, que sea capaz de mantener un equilibrio exterior, en su vida y en sus relaciones nacionales e internacionales.

    Sin embargo, la paz tiene un equilibrio inestable, por lo que requiere estar respaldada por toda una cultura. Construir una cultura es trabajo de todos y necesita estar sustentado por un gran deseo de lograrlo, gran fe en que es posible y entusiasmo para luchar por ello, a pesar de que los obstáculos parezcan insalvables.

    La Organización de Estados Americanos (OEA), por su parte, designó a la Ciudad de Mérida como Capital Americana de la Cultura. Participaron en la competencia por el título, más de veinte ciudades, tan importantes y bellas como Toronto y Ottawa, Atlanta, Lima y Viña del Mar. **

    Nuestro país cuenta, además, con numerosas ciudades calificadas como Patrimonio de la Humanidad, por la ONU, entre ellas podemos citar: Guanajuato, Querétaro, Cd. de México, Morelia, Oaxaca, Puebla, Tlacotalpan, Zacatecas y la recién nombrada Campeche, la ciudad amurallada. Por todos estos motivos, los mexicanos, que amamos y admiramos nuestro legado cultural, consideramos que se trata de excelentes noticias.

    Con el No. 83 de Aprender a Ser, iniciamos el año 2000, que esperamos siga siendo un año lleno de buenas noticias y regalos, eso sí, necesitaremos estar muy pendientes para descubrirlos en medio de la abundancia de amarillismo y temores.

    Para la UMNE, la primera buena noticia es que, a partir de este número, estaremos presentes, virtualmente, en la Red de Internet, lo que nos constituye en la segunda revista universitaria de Monterrey que tiene esa oportunidad. Estaremos, pues, a sus órdenes en la siguiente dirección: www.umne.edu.mx

    Creemos que esto nos brinda una motivación y un fuerte estímulo, pues disponemos de un "contador" que nos informará del número de personas que nos consulta, quiénes son y en dónde viven. Además, el mismo espacio permite que recibamos sugerencias, críticas y comentarios. Sin duda alguna, será para nosotros fuente de intercambio y realimentación, que nos permita conocer la valiosa opinión de muchas personas, a la vez que nos compromete a conservar la calidad de nuestras publicaciones.

    Sin embargo, consideramos que, si bien, es fabuloso recurrir a Internet para leer una publicación, lo sabroso de tener entre las manos, en forma tangible y visible una revista, y poderla leer en cualquier parte y a nuestro paso, es una posibilidad que continuará vigente.

    Al iniciar esta etapa en que los dígitos cambiaron en el calendario, algo que visualmente impacta el ánimo, queremos hacer público nuestro agradecimiento a quienes han colaborado con artículos para nuestra revista, desde su fundación en 1979; y especialmente, reconocer la generosidad de quienes han contribuido en dos o más ocasiones.

    En este número, estamos incluyendo, por primera vez, una hoja de evaluación, en la que, suplicamos, vierta sus opiniones y sugerencias, las cuales serán bienvenidas y de gran utilidad para nosotros.

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    Página del Rector

     

    El pasado l2 de noviembre de 1999, en una reunión de la COEPES* Nuevo León, que por cierto, se celebró en las aulas Eduardo Villarreal, de nuestro Campus Melitón Villarreal, el secretario de Educación del Estado de Nuevo León, Lic. José Martínez González, expresó el deseo de esa secretaría de que los ciclos de Preparatoria se impartan en periodos de 3 años y con 322 créditos, en todas las instituciones de educación, para igualarlas con el resto del país.
    Al tratar este asunto en la Junta de Consejo, se acordó que, como institución, se realizara una evaluación de esta sugerencia, para tomar el mejor acuerdo, en función de nuestros futuros estudiantes.
    Después de una serie de evaluaciones, realizadas por nuestros administrativos y maestros, de la División de Preparatoria, se presentó al Consejo la sugerencia de convertir nuestro sistema de enseñanza de preparatoria de 4 semestres a 6 tetramestres. El Consejo aceptó esta solución, y nuestro personal se abocó a planear la tramitación de esta nueva opción, en la Secretaría de Educación. Paralelamente, con esta trascendental decisión que se planea empiece a operar con los alumnos que se inscriban en agosto de este año 2000, el Consejo decidió que, también, nuestro ciclo de enseñanza profesional cambie a tetramestres a partir del lo. de enero del año 200l. Pero, se acordó que los alumnos que actualmente cursan estudios, en el sistema semestral, continúen y terminen su ciclo en este sistema.
    Desde nuestra fundación como universidad, se había considerado la posibilidad de trabajar con ambos sistemas: semestrales y de tetramestres, considerando que ambos tienen cualidades que ofrecer.
    Nos sentimos muy satisfechos con los resultados obtenidos en nuestra Maestría, que opera en el sistema tetramestral. Por eso, compartimos con gusto esta información con ustedes pues estamos seguros de que, esta periodicidad, redituará beneficios a las generaciones venideras de nuestra querida UMNE.
    Aprovecho la oportunidad para agradecer la buena disposición de directivos y maestros, sus aportaciones para implementar con éxito esta nueva modalidad, y el entusiasmo, capacidad y entrega con que han estado trabajando para sacar adelante estos proyectos, que estoy seguro, van a beneficiar a nuestra querida institución.
    Hago votos porque nuestra universidad continúe siendo flexible y capaz de leer los signos de los tiempos, con el fin de aprovechar todas las oportunidades que se le presenten para continuar adelante en su vocación de "Aprender a Ser"
     

    Un abrazo.

    Ing. Juan Antonio González Aréchiga.

    Rector.



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    La Música a través de mi vida

     

    Lic. Beatriz Ramírez Wiella
     
    Conversar con Amalia De León Salinas de Guzmán, siempre es un gusto; pero cuando el tema es la música vivída por ella, "en toda sus manifestaciones: como intérprete, como maestra y como oyente"; entonces, tiene un especial encanto y quisiera uno que quedaran registradas sus palabras, para ser leídas, disfrutadas y meditadas. Es por eso que las consignamos aquí, tratando de conservar la fuerza y la frescura con que fueron dichas sin interrupciones ni distractores. Así empezó nuestra charla:
     
    Cuando reflexiono acerca de mi trayectoria en la vida, me gusta darme cuenta de como fue llegando a mí el gusto por la música, por escucharla primero y estudiarla después. Entonces me doy cuenta de que, junto con mi matrimonio y mi familia, la música constituye un elemento importantísimo en el desarrollo de mi vida.
    Yo creo que Dios imprime, en potencia, el gusto por la música en algunas personas, así como en otras, imprime la atracción para ejercer la medicina u otras actividades, en ocasiones heróicas, y que van conduciendo a cada quien a buscar su vocación, es decir, a seguir un llamado de acuerdo con sus inclinaciones naturales.
    Desde luego, eso es algo muy personal, pues he podido observar que en mi familia y teniendo las mismas influencias, hay quienes no han adquirido el interés por dedicarse a la música y algunos, ni siquiera el gusto por oír una grabación.
    En la casa de mis padres, siempre viví un ambiente muy musical y desde pequeña escuché música durante muchas horas al día, pues mi madre, Amalia Salinas de De León y mi tía Alicia Salinas de Amores, eran pianistas profesionales y practicaban regularmente. Ya entonces, yo gozaba al oírlas tocar y también disfrutaba de escuchar, eventualmente, alguna de aquellas grabaciones de la época, que ellas escogían: el Concierto de Grieg en La Menor, uno de mis favoritos; las Baladas de Chopin; la Passionata de Beethoven; el Concierto Num. 24 de Mozart y las Sonatas de Chopin que tocaba mi mamá.
    Con mis padres asistía a recitales y conciertos. Entre otros, los conciertos de la SAT, que iniciaron, por allá por el año 1948, en los que tuve la oportunidad de escuchar estupendas orquestas, cantantes, y a muchos de los mejores concertistas de nivel internacional: violinistas como Jasha Heifetz, pianistas tan extraordinarios como Arturo Rubinstein, quien en alguna ocasión tocó el Nocturno de Scriabine para la mano izquierda, que me impresionó muchísimo. Más tarde acudía a los inolvidables conciertos de Arte A.C., a partir de 1955. Y antes de la SAT, por los años '40s, el Arq. Manuel Rodríguez Vizcarra reunía a alumnos que tocaran algún instrumento y organizaba mini-conciertos dentro del ITESM.
    A los 7 años de edad empecé mi formación musical, de una manera no muy formal, pues mi madre, que siempre fue mi maestra, tenía muchos alumnos, por lo que su tiempo y los pianos estaban siempre ocupados.
    Realmente, empecé a dedicarle más tiempo al estudio cuando entré a la Secundaria, en el Colegio del Sagrado Corazón. Recuerdo que entraba a las 8:00 de la mañana y comía en el colegio, pues era medio interna y salía hasta la 5:15 de la tarde. Cuando llegaba a mi casa la encontraba llena de alumnos y de clases, por lo que un día le dije a la M. Superiora que si me prestaba un piano para estudiar en algún momento libre. Ella me explicó que en las hora de recreo y descanso las internas estudiaban, pues había varias maestras que iban a darles clases, Juanita Gutiérrez, Alicia Margain, tía Alicia y mamá, y que la única posibilidad era estudiar de l2:00 a 12:30, que era la hora de la comida, y que luego comiera con las maestras. Así lo hice, ante el asombro de mis compañeras a quienes les parecía increíble que yo aceptara comer con las maestras, con tal de tener ese rato disponible para estudiar piano.
    Cuando tenía 16 años, a mi tía Alicia se le ocurrió una idea, que a mi mamá y a mí nos encantó, que las dos formáramos un dúo para tocar a cuatro manos o a dos pianos. Fue entonces cuando fui fortaleciendo mi técnica y mi repertorio, como siempre, bajo la dirección de mi madre y ocasionalmente con maestros procedentes de extranjero, que nos visitaban para ofrecer cursos de verano, como el caso del Maestro Gerard Kemper.
    Después, vino otra etapa en que empezamos a aprovechar las vacaciones para ir a perfeccionarnos con el maestro Salvador Ordóñez Ochoa, que radicaba en la ciudad de México. Mi máxima ilusión era haber ido a estudiar a algún conservatorio en el extranjero, pero por diversas razones, la época, que no era fácil conseguir becas y quizás el ser hija única, eso no se realizó; sin embargo siempre he tenido la oportunidad de seguirme preparando, a lo largo de toda mi vida.
    A partir de 1950, mamá y yo iniciamos una activa serie de presentaciones, primero en la radio, en clubes de servicio, centros culturales y aun en la televisión, y posteriormente con diversas orquestas.
    En 1953, hicimos juntas nuestra primera presentación formal con la Orquesta Sinfónica de Jalapa, en la SAT; en 1954 tocamos a dúo, mi mamá y yo en el Palacio de Bellas Artes, con la misma orquesta Sinfónica de Jalapa. En ambas audiciones, tocamos el Concierto en Mi Bemol para dos pianos y orquesta de Mozart.
    La experiencia de tocar juntas, siempre la disfrutamos mucho y nos dio muchas satisfacciones, a ambas. Y, a mí me gusta reconocer que la causa de haber realizado tantas audiciones tocando a dúo, se debió al carácter decidido de mamá y a la disciplina en que me formó, pues nos permitía sacar adelante lo que nos proponíamos.
    De esa época datan, tres presentaciones con la Orquesta Sinfónica de Jalapa, que dirigía Luis Jiménez Caballero, las ya mencionadas, y otra más en su sede, la ciudad de Jalapa; como otras tres con la Orquesta Sinfónica de Guanajuato, dirigida por el Maestro José Rodríguez Frausto.
    En 1953, conocí a Carlos Guzmán Sepúlveda, pues empezó a tomar clases de piano con mi mamá. Acababa de regresar de San Louis Misouri, en donde, a la vez que estudiaba la carrera de Ing. Químico, tomaba clases de música y piano. Después de la clase se quedaba a platicar con mi mamá y más tarde me fui incorporando a la conversación. Como yo, él gozaba de la música desde temprana edad, por lo que nos fuimos identificando en lo musical. Esto fue un factor muy importante para mí, pues Carlos siempre me ha estimulado y apoyado para continuar con mi carrera musical, a pesar de que nuestros hijos eran pequeños. Fue hasta el 19 de mayo de 1956, que nos hicimos novios,
    Cuando, justo un año después, en 1957 nos casamos, como he mencionado, ya tenía varias presentaciones como pianista, así como varios años de práctica como maestra de piano. Recuerdo, con especial gusto, la ceremonia de graduación del TEC, en 1953, año en que terminaron su carrera J. Antonio González Aréchiga y Jorge Santisteban, entre otros, y que entonces se realizaba en Centrales; también recuerdo que toqué un Preludio y Fuga de Bach y el Rondó de Hümmell.
    De nuestros hijos, Carlos, el mayor, llamaba la atención por cómo llevaba el ritmo de la música que me oía tocar, desde los 6 meses de edad. En esos momentos lo que yo practicaba era el Primer Concierto para Piano de Beethoven, en preparación para un concierto; y al año y medio, pedía que le pusiéramos un disco con la Sinfonía 40 de Mozart, que él mismo sacaba de su funda, y que por cierto, nos había regalado Juan Antonio.
    Sus primeros estudios de piano los realizó con Ramiro Guerra. A los 14 años empezó a leer música y a tocar por su cuenta. En 1977, se abrió la Escuela de Música y Danza y Carlos empezó a tomar clases con varios maestros como Isabel García y Gerardo González Guerrero, quien fue el primer director de la escuela.
    Posteriormente, y a la vez que cursaba la licenciatura en Administración de Empresas en el TEC, siguió sus estudios para la licenciatura en Música. Durante esos veranos, tomaba cursos en el extranjero con excelentes maestros, varios en la Universidad de Austin, Tx., y en tres ocasiones, en Rusia. En 1984 terminó su carrera en la Escuela de Música y Danza e ingresó como maestro, puesto que llenó durante, casi quince años. Él, también ha tenido la oportunidad de ofrecer conciertos con diversas orquestas sinfónicas del país y ha tocado, tanto en Monterrey, como en Ciudad de México y en la Habana, Cuba.
    Una de las satisfacciones más grandes que he experimentado en mi vida, relacionadas con la música, ha sido poder tocar con mi madre, con mi esposo y con mi hijo. Con mamá, ya comenté que por muchos años tocamos a dúo, numerosos conciertos. Con Carlos, mi esposo, más bien en plan familiar, tocábamos piezas a cuatro manos o a dos pianos. Y en una sola ocasión, ofrecimos un concierto en el Club de Sembradores de la Amistad, en el que tocamos una Canción de Cuna de Brahms y la Brasilera de Milhaud. Por otra parte, nos une su interés y su participación constante en mi quehacer musical, pues siempre me escucha, me hace observaciones, me corrige y lo mismo hace en relación con mis alumnos.
    Por lo que respecta a tocar con Carlos mi hijo, reconozco que no era fácil, básicamente porque teníamos horarios difíciles de conciliar para poder estudiar juntos; sin embargo, en 1981, tocamos juntos por primera vez. Fue en la Sala Chopin de la Escuela de Música, con la Orquesta de Cámara de Bellas Artes, que en ese entonces estaba dirigida por su titular, José Guadalupe Flores, muy buen director, por cierto. Tocamos el Doble Concierto para piano de Mozart. Todavía me acuerdo de la sorpresa del maestro Flores, cuando le comenté lo especial que era para mí ese momento por haber tocado con mi hijo, pues él pensó que era mi alumno.
    Luego, en 1975, celebramos en el Casino de Monterrey las Bodas de Oro como maestra de piano de mamá. Fue una ceremonia en la que se reunió la familia y las amistades más cercanas. En ella tocamos todos, mamá con Carlos mi hijo, Carlos, mi esposo, que tocó solo, mi tía Alicia y yo. En el aspecto no musical, Rodrigo Mendirichaga hizo una semblanza de mamá y narró, en forma sumamente amena, la historia de Amalia Salinas de De León, como pianista.
    Más tarde, en octubre de 1978, se me presentó la oportunidad de integrarme a la Escuela Superior de Música y Danza. En enero de ese año, la maestra Myrthala Salazar, que era coordinadora ese año, me invitó a suplir a una maestra francesa, María Teresa Duplat que iba a venir y por algo no pudo. Lo hice con gusto, y al terminar el año me sentía entusiasmada con el trabajo realizado y las posibilidades de continuar ahí como maestra. Para mí, se había abierto un rico panorama que me hacía sentir iluminada. Al año siguiente, Mirthala salió de la institución y me ofrecieron la coordinación del área de piano; además de mis clases como maestra, de la clase de conjuntos instrumentales y de mi cargo dentro de la Comisión Dictaminadora de Admisión para Maestros. También he tenido a mi cargo la organización de los conciertos escolares, que se presentan cada mes.
    Esta etapa de mi vida fue muy rica, pues además, tuve la oportunidad de seguir estudiando piano con estupendos maestros que venían a la Escuela a impartir cursos, entre ellos puedo citar nombres tan ilustres como los de: Viviano Valdés, Jorge Suárez, Angélica Morales, Guadalupe Parrondo y Jorge Federico Osorio, entre otros. Y, como solista, participé en tres ocasiones con la Orquesta de Vida y Movimiento, bajo la dirección de Francisco Savín; con la Orquesta de Cámara de Bellas Artes que dirigía el maestro José S. Flores y con la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Nuevo León, con tres de sus directores, Jesús Medina, Rodríquez Taboada y Félix Carrasco.
    Actualmente, en vísperas de jubilarme de maestra de la Escuela Superior de Música y Danza, participo en el Consejo Técnico de la institución y sigo organizando los Conciertos Escolares que se efectúan cada mes.
    Todos estos años han sido para mí una permanente y maravillosa experiencia; pues he podido acompañar a varios de mis alumnos, a través de los años, hasta alcanzar el fin de su licenciatura en Música. Dos de ellos, Daniel Domínguez Cantú y Ana Cristina Morcos, ya han realizado el sueño dorado de todo pianista, de haber participado como solistas con una orquesta sinfónica, lo que también constituye un gran orgullo para quienes hemos sido sus maestros. Y este año se reciben dos excelentes estudiantes, seleccionados como nuevos valores en una convocatoria en Coahuila. Ellos son Roxana María Rodríguez Alvarado y Rafael Martínez Duéñez, y acaban de tocar, en Torreón y en Saltillo, con la Camerata de Coahuila.
    Es que, en verdad, en la Escuela tenemos estudiantes estupendos. Roxana, por ejemplo, en junio se recibe en la carrera de Odontología y en julio termina su licenciatura en Música, con honores, pues toca precioso.
    Trabajar dentro del ambiente docente en donde he sentido el apoyo, tanto de mis alumnos como de mis compañeras y compañeros maestros, es muy satisfactorio y muy motivador para realizar nuestro trabajo con verdadera vocación y espíritu de entrega. Y considero que bien vale la pena hacerlo, pues nuestros jóvenes se lo merecen, son muy receptivos y responden con entusiasmo a los apoyos que se les brindan en cada nivel de su carrera musical, tanto dentro de las clases como fuera de ellas.
    Por ejemplo, he observado que cuando un grupo de jóvenes va a participar en un concierto, es frecuente que se sientan tensos antes de tocar; por lo que acostumbro citarlos con quince minutos de anticipación, y los invito a que, tomados de las manos, empiecen a relajarse. Les hago hincapié en que todos hemos recibido talentos y tenemos que responder por ellos. Les digo que en esos momentos, ellos van a presentar los suyos ante un público, y es muy importante de ellos disfruten la música, y que toquen con mucha entrega, mucho gusto y mucha alegría. Les recuerdo cómo deben presentarse y agradecer a su público, pues es un momento muy especial para ellos.
    Haciendo un recuento de mi vida, me doy cuenta de que, efectivamente, todas y cada una de las circunstancias que he mencionado, constituyen elementos que han colaborado a enriquecer mi formación musical, en forma integral, y han contribuido a que pueda disfrutar al máximo de la música en todas sus manifestaciones: como ejecutante, como maestra y como oyente. Como yo lo he vivido, creo que todos deberíamos enamorarnos de lo que hacemos, para sentir que nuestra vida vale la pena de ser vivida plenamente.
    Considero que, precisamente, la música ayuda a vivir con plenitud y alegría, por eso, invito a todos los jóvenes a que aprendan a disfrutar de la música, y ese aprendizaje sólo se logra así, escuchando música. Si van a ir a un concierto, les recomiendo que con anterioridad, procuren oír alguna grabación, especialmente si no conocen lo que se va a tocar. De esa manera podrán disfrutar más del concierto.
    Tanto a mis alumnos, como, en general, a todos los jóvenes los invito a que desarrollen sus capacidades, cualesquiera que éstas sean, a que no se queden en un nivel mediocre, sino que aspiren a llegar al máximo de su capacidad. También, insisto mucho en la necesidad de desarrollar la disciplina. Tanto para quienes estudian música, como para quienes realizan cualquiera otra actividad en la vida, la disciplina es básica.
    Son tres los elementos presentes en la ejecución de cualquier estudio o proyecto: el talento, la dedicación y la buena dirección. El talento se desarrolla con el estudio y la buena dirección, pero para lograrlo, ¡siempre es necesaria la disciplina!

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     educación

    Democracia, educación y sustentabilidad

    Lic. Javier Reyes Ruiz

      1. Introducción

    "La población está cada vez más consciente de que hay algo que está funcionando muy mal", dice el documento de UNESCO presentado en la Conferencia Internacional sobre Medio Ambiente y Sociedad, realizada en Grecia en 1997. Esta toma de conciencia de amplios sectores de la sociedad mundial, implica el reconocimiento de que la idea de desarrollo, en sus modalidades predominantes, se expresó como un deseo que ignoró o subestimó las posibilidades de sustentarlo, dando como resultado un profundo deterioro social y ecológico. Por lo tanto, el concepto de desarrollo debe evolucionar, no sólo para adecuar las aspiraciones sociales a la situación actual, sino también como conjunto de herramientas operativas que ayude a ordenar y orientar los distintos intereses y proyectos que existen en las sociedades contemporáneas.

    Uno de los sentidos de esta posible evolución es lo que se ha venido llamando desarrollo sustentable, término que ha sido bien acogido por casi todas las corrientes ideológicas. Si bien se presenta a éste como la respuesta colectiva a la crisis de alcance planetario, su definición, lógicamente, es motivo de frecuentes e intensos debates. Hay, sin embargo, consensos mínimos sobre lo que debe caracterizar al desarrollo adjetivado de esta manera. Por ejemplo, se enfatiza que no debe circunscribirse a la protección ecológica, que debe incluir la justicia social y económica, modificar las pautas de consumo, crear un nuevo marco ético para las acciones humanas y adecuarse a las particularidades ecológicas y culturales de cada región. Además, se afirma con insistencia, que el desarrollo sustentable exige una amplia participación de todos los sectores sociales. Desde luego, tales consensos se diluyen en el momento de precisar qué se entiende por cada característica y, sobre todo, al superar las ideas generales y pasar a definir los mecanismos específicos para su concreción. Por ello, los consensos no pueden tomarse como tendencias dadas, sino como un amplio repertorio de deseos que en su definición filosófica suscita adiciones, lo que no basta para mover voluntades políticas y para tender puentes hacia la acción.

    Cabe destacar que uno de los señalamientos incorporados con mayor insistencia es que la sociedad civil (1) participe en un nivel protagónico en la construcción de la sustentabilidad. Para ello, se reitera que es necesario ensanchar la democracia y fortalecer la educación de la ciudadanía. Este es quizá el mayor aporte del desarrollo sustentable, pues se presenta no sólo como un concepto económico vinculado al crecimiento de la producción y a la satisfacción de necesidades sociales, sino también, con singular énfasis, como un proceso que debe intencionar el impulso de capacidades políticas, culturales y educativas de la población; sin descuidar, obviamente, la dimensión ecológica.

    En este marco, la ampliación democrática implicaría, en América Latina, tanto el consolidar la institucionalidad en los procesos para elegir representantes políticos como abrir los márgenes de participación ciudadana en el ejercicio directo y sustantivo en la toma de decisiones de repercusión pública.

    En el caso del fortalecimiento de la educación, exigiría como punto de partida el asumir que las estrategias para acceder a la sustentabilidad, de manera imprescindible, requieren elevar las capacidades humanas para comprender el mundo y resolver problemas ecológicos y del desarrollo. Estas capacidades, señala la Unesco (1997), son tan esenciales hoy en día como las aptitudes clásicas de leer y escribir al comienzo del presente siglo.

    Sin embargo, en término prácticos, ni la economía, ni la política, ni la educación latinoamericanas ofrecen las condiciones, al parecer ni siquiera muestran tendencias, para pensar que se está en camino hacia la sustentabilidad. En el mediano plazo es probable que el término de desarrollo sustentable pierda las simpatías que ha generado, se erosione su capacidad movilizadora y acabe tan desgastado que haya la necesidad de buscar un nuevo adjetivo.

    2. Economía y política: el peso de la inercia

    Es poco probable encontrar lo que no se busca, y la experiencia muestra que el desarrollo sustentable no está siendo una prioridad en las exploraciones económicas y políticas de los gobiernos latinoamericanos. La rica producción teórica y retórica sobre la sustentabilidad no se refleja minímamente en los esfuerzos prácticos de las sociedades y sus gobiernos nacionales. Quizá se puedan encontrar algunos avances en la elaboración de marcos jurídicos, la formulación de políticas específicas, el incremento en la eficiencia de los mercados, el impulso a tecnologías ecológicamente blandas, la reestructuración de prioridades presupuestarias. Pero estos adelantos, en su conjunto, resultan no sólo insuficientes, sino insustantivos en comparación con el nivel de la problemática que tratan de resolver.

    Las prácticas económicas del neoliberalismo y las características deseables del desarrollo sustentable no poseen, al menos así lo muestra el panorama nacional actual, amplias intersecciones, por lo que el marcado predominio del primero, y el empecinamiento en mantenerlo como la política económica (con modificaciones mayores o menores, según el país), resta posibilidades de ir abriéndole caminos prácticos al segundo. Pero no sólo en la economía existe este distanciamiento, sino que es palpable en otros campos: el político, el cultural, el ético.

    En este sentido, si los esfuerzos latinoamericanos por hacer permanente el crecimiento económico han fracasado, aun con la asesoría, el financiamiento y el "ejemplo" del mundo industrializado; cabe preguntarse qué se puede esperar con respecto a la identificación de estrategias que impulsen un desarrollo socialmente justo y ecológicamente sustentable, cuando éstas se exploran tan escasamente en la práctica y cuando no hay ejemplos a seguir. Si lo que se ha buscado con tanto afán (una economía sana basada en el crecimiento de la producción, a cualquier precio) no se ha logrado, sería ingenuo esperanzarse demasiado en que el desarrollo sostenible surga sin intencionar, intensificar y dotar de recursos financieros y humanos las experiencias sociales y económicas que puedan apuntar hacia él.

    Los escasos resultados concretos que se han conseguido en favor de la protección ecológica a lo largo de casi una década, desde que se llevó a cabo la Conferencia de la Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CNUMAD) en 1992, no serían tan preocupantes si por lo menos se apreciaran ciertas tendencias hacia cambios sustantivos en el modelo de desarrollo dominante. Desde el momento en que se llevaba a cabo la CNUMAD se dudaba, al menos entre quienes mostraban las posturas más objetivas, que en el corto plazo se pudieran alcanzar avances importantes. Pero las inercias, la lógica del mercado, la falta de imaginación política, la aspiración colectiva de hacer del progreso la inspiración central de la vida social, la educación tecnológica sin mayores sustentos éticos, han predominado sobre los deseos y la voluntad de construir sociedades más justas y recuperar lo que de la naturaleza se ha perdido.

    Podría, sin embargo, plantearse que por la vía de la consolidación de la democracia, México tiene más posibilidades de acercarse a modelos de desarrollo equitativos y ecológicamente adecuados. En términos éticos este razonamiento puede ser correcto (a más democracia, mejor desarrollo), pero la historia reciente, en términos absolutos, no lo avala. Es decir, los avances que en materia democrática se han ido logrando no alcanzan a conformar por sí mismos una base sólida para el desarrollo sustentable.

    Primero, porque tales avances no han llegado a consolidar un nivel de institucionalidad democrática efectivo y operante. Es lugar común señalar que si bien los logros en el resquebrajamiento de aspectos tales como la cultura del fraude electoral, han sido significativos, no se ha podido superar un fuerte escepticismo hacia la democracia representativa, fundamentalmente por el descrédito que la política formal ha dejado como consecuencia de los períodos de inestabilidad y la baja calidad democrática que se ha vivido.

    En segundo lugar, un mejor desempeño democrático en los escenarios de la política formal, resulta insuficiente para arribar al desarrollo sustentable, sobre todo si no se acompaña de otros factores que resultan igualmente importantes o más: la contrucción de una administración pública altamente profesionalizada con espíritu de cuerpo, sentido de responsabilidad colectiva y amplios márgenes de autonomía respecto a los vaivenes de la política (Pipitone, 1998, p. 479); contextos que permitan el impulso a la formación de una agenda común consensual (idem, p. 481); y calidad de un Estado, capaz de interactuar con el despligue de energías sociales y económicas proyectadas a la superación de las inercias y las segmentaciones tradicionales de aquello que conocemos genéricamente como subdesarrollo (idem, p. 468).

    Es decir, el desarrollo sustentable requiere no sólo ampliar los márgenes de la convivencia democrática (elecciones limpias, vías libres a la pluralidad, alternancia en el poder, acotamiento del presidencialismo), sino la existencia de un Estado: a) con alta capacidad en la administración pública; b) con calidad técnica que irradie hacia la sociedad proyectos que potencien a su vez las habilidades de otros sectores sociales, y c) con estrategias políticas para la generación de consensos sociales que le den rumbo a la economía y al desarrollo nacional. Un Estado eficiente, responsable y representativo, lo cual, en nuestro país, todavía sigue siendo más una intención que una realidad.

    En este sentido, desafortunadamente no hemos terminado a plenitud los procesos de transición democrática; seguimos enfrentando una serie de dificultades que impiden culminar la consolidación de formas de gobierno realmente representativas y plenamente legítimas. Clientelismo, corporativismo, centralismo excesivo, partidos políticos electoreros, rasgos de caciquismo, se mantienen como obstáculos presentes para alcanzar una democracia sólida, de amplia duración o de alta resistencia. Esta situación repercute negativamente en las posibilidades reales de construir una sociedad nacional que impulse, desde la solidez institucional, ejercicios de expansión democrática, en donde las y los ciudadanos puedan participar de manera activa en el diseño y ejecución de programas de desarrollo social.

    Tampoco, y en este campo se cuenta con menos avances, se han logrado superar problemas estructurales que provocan serias desconexiones entre los distintos sectores que conforman las sociedades nacionales, lo que acarrea no sólo la marcada segregación económica de casi tres cuartas partes de la población, sino una serie de desencuentros políticos y sociales que impiden alcanzar los niveles de integración necesarios para superar el subdesarrollo. El avance del narcotráfico, la violencia cotidiana, muestras de desorden social que aunque intermitentes están permanentemente latentes, son ejemplos de este problema. En el fondo, lo anterior muestra que la calidad del Estado es significativamente pobre tanto en su desarrollo político como económico.

    En síntesis, los avances democráticos representan un logro fundamental de las luchas ciudadanas de las últimas dos décadas, pero aún resultan insuficientes para alcanzar una vida institucional sólida y, más aún, para sentar las bases necesarias que permitan impulsar procesos de desarrollo sustentable. La institucionalidad existente no tiene la capacidad para impulsar y crear nuevas realidades sociales, políticas, económicas, tecnológicas, culturales.

    3. Educación ambiental: subsidiaria de la insustentabilidad

    La educación cumple con los objetivos que le marcan la política y la economía dentro de un sistema social. Este principio elemental ayuda a argumentar que resulta poco probable que los esfuerzos educativos se encaminen realmente hacia la sustentabilidad, cuando las tendencias políticas y económicas no van hacia ella.

    La tendencia internacional en materia educativa, impulsada por los organismos financieros, es la de producir recursos humanos; lo cual se entiende como el establecimiento y desarrollo de programas formativos, especialmente de educación básica, que permitan a la gente adaptarse al complejo y cambiante mundo moderno. Se enfatiza especialmente el campo de lo productivo, con la intención de formar recursos humanos funcionales al crecimiento económico.

    La visión predominante considera que la vinculación entre la educación y lo ecológico se debe dar fundamentalmente a través de medidas y mecanismos intraeducativos: mejoramiento de infraestructura, producción de libros y materiales, capacitación del profesorado, prácticas ecológicas en el edificio universitario (separación de basura, cuidado del agua, reciclamiento de papel); pero poco o nada se fortalece la vinculación entre, por ejemplo, las universidades y la comunidad en la que están insertas, en vías de transformar el contexto cotidiano en el que vive el estudiantado. En otras palabras, prevalece un enfoque sectorial que no favorece esfuerzos por cambiar los contextos extraescolares, en los cuales el aprendizaje sería más funcional para la sustentabilidad. Sin sistemas eficientes de protección forestal, sin políticas firmes para el ordenamiento urbano, sin mecanismos para controlar la producción de desechos, entre otros muchos aspectos, una educación ambiental concientizadora resulta no sólo insuficiente, sino separada de la política ambiental real.

    Así, el principio de educar para combatir de raíz los efectos ambientales negativos que produce el funcionamiento libre de la economía de mercado y sus estructuras productivas, ha estado supeditado a la práctica de una educación ecológica preocupada por los síntomas. Políticas eficientes para el desarrollo sustentable, acompañadas o respaldadas con programas de educación ambiental, sería la estrategia adecuada.

    Como se ha planteado, elevar las capacidades humanas por la vía educativa es poco factible si no se modifican de manera significativa los abrumadores contextos cotidianos en los que vive el alto porcentaje de población sumida en la pobreza y en entornos naturales deteriorados. En general, los pobres le dan un considerable valor a la educación, pero difícilmente pueden responder a las exigencias que ésta les presenta, pues su condiciones de vida no se los permite. De ahí la necesidad de romper el enfoque sectorial que trata de darle a la dimensión educativa la responsabilidad del impulso central hacia un desarrollo distinto.

    Construir una educación para la sustentabilidad no es fácil; no depende, de acuerdo con lo señalado, sólo de extender más la cobertura de los programas educativos, formales y no formales. Ni tampoco de la construcción de métodos y mensajes educativos en materia de medio ambiente y desarrollo. Es una labor compleja que rebasa la definición del tipo de mensajes educativos y los procedimientos didácticos para manejarlos y se remite tanto a las voluntades políticas como a la adecuación integral de los procesos de formación a los desafíos que presenta la amenaza de una crisis de mayores dimensiones. Este último reto no ha sido enfrentado en los sistemas educativos actuales, por eso aún los programas más exitosos sólo han llegado a promover aprendizajes y comportamientos de bajo impacto frente a la problemática global que presenta las realidades nacionales.

    La educación ambiental predominante no está elevando la capacidad de aprender para enfrentar los cambios vertiginosos que en materia ecológica y social se están dando en la actualidad.

    Resultan insuficientes, además, los esfuerzos que se han venido realizando por desarrollar programas de formación ambiental que pretenden, básicamente, promover que la ciudadanía aprenda sus derechos y obligaciones en materia de la protección ecológica del entorno. Se requiere también impulsar el surgimiento y maduración de sujetos políticos colectivos que definan ellos mismos, de manera autónoma y propia, cuáles deben ser las responsabilidades y derechos centrales que tienen como ciudadanos y ciudadanas no sólo con respecto a lo relacionado con el medio ambiente, sino en los otros ámbitos de la vida cotidiana.

    En síntesis, sin negar los avances alcanzados hasta ahora, fundamentalmente en aspectos de claridad conceptual, la educación ambiental predominante está lejos de contribuir de manera sólida al avance de la sustentabilidad. Pero es preciso acentuar que superar esta situación depende menos de las decisiones que se tomen en el ámbito de la educación y más de las que se asuman en materia económica y política.

    NOTA

  • (1) Entendemos, de manera general, a la sociedad civil como al conjunto de actores sociales, individuales y colectivos, que de manera voluntaria se articulan alrededor de intereses comunes y formula demandas que le implican actuar en la esfera pública, pero guardando un alto nivel de autonomía e independencia en su relación con el Estado. Al no pretender la toma del poder, excluye a los partidos políticos; y al no buscar ganancias económicas o el lucro, excluye también a las empresas o grupos empresariales.
  • BIBLIOGRAFÍA

  • Freire, Paulo. 1996. Pedagogía de la esperanza. México: Siglo XXI editores

    González Gaudiano, E. (1997). Educación Ambiental. Historia y conceptos a veinte años de Tbilisi. México: Sistemas Técnicos de Edición.

    Nuñez, Carlos. 1998. La revolución ética. Guadalajara: Instituto Mexicano para el Desarrollo de la Comunidad

    Leff, E. 1998. Saber Ambiental: Sustentabilidad, racionalidad, complejidad, poder. México: Siglo XXI editores, PNUMA.

    Pipitone, Ugo. 1998 "Ensayo sobre democracia, desarrollo, América Latina y otras dudas". En: METAPOLÍTICA. Revista trimestral de teoría y ciencia de la política. Vol. 2, julio-sept. 1998. México: Centro de Estudios de Política Comparada A. C.

    Unesco. 1997. Educación para un futuro sostenible: una visión transdisciplinaria para una acción concertada. París: Unesco.



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  •  

    Mensaje

    a nombre de los participantes

    Diplomado de Administración

    y Ahorro Energéticos:

    Ing. Francisco Manuel Nevares Ayala

      La tendencia actual a la globalización, que ha permitido a México jugar un papel preponderante mediante la implementación de los tratados comerciales, genera interdependencia entre países y funciona como un disparador de la competitividad.

    Esta competitividad, requiere estar regida por una adecuada normatividad, contar con recursos humanos mejor preparados y usar en forma eficiente y racional los recursos naturales y los recursos energéticos.

    Aunado a lo anterior, la cercana terminación de los combustibles fósiles y la gran contaminación generada por su uso, ha despertado una preocupación creciente para su mejor aprovechamiento. Actualmente, ya se percibe que el creciente costo de los mismos, viene a ser un móvil mayor para buscar soluciones.

    Desde principios de siglo XX, algunos países altamente desarrollados, han ido preparando la infraestructura humana, organizacional, técnica y comercial para un mejor uso de sus energéticos.

    México, aunque abundante en estos recursos; pero limitado en su capacidad de usarlos en forma eficiente y racional, ha iniciado ya actividades en las que organismos del sector público y privado: Fide, U3E, CONAE, CFE, y otros, están desarrollando programas y esforzándose para fomentar el necesario ahorro.

    El mejor aprovechamiento de nuestros recursos energéticos se efectúa mediante programas de ahorro energéticos.

    Estos programas se inician con la auditoría energética, en el lugar específico de consumo, fábrica, casa habitación, alambrado municipal, etc., en donde se evalúa el uso actual de los insumos energéticos. Esta información es la base para dar alternativas técnicas y económicamente aceptables para que, mediante modificaciones o la adquisición de nuevos equipos, sistemas y de hábitos, se logren implementar soluciones de ahorro continuo de energía.

    Es evidente, el requerimiento de nuevos especialistas para el desarrollo de estos programas.

    Estos nuevos especialistas requieren conocimiento profundo de las siguientes áreas:

  • Energéticos, sus características y propiedades

    Administración de proyectos.

    Finanzas.

    Normatividad.

    Ecología.

    Nuevos productos ahorradores de energía.

    Sistemas de refrigeración, absorción, compresión

    Sistemas de combustión: calderas, quemadores.

    Sistemas de transferencia de calor, intercambiadores, torres de enfriamiento.

    Sistemas eléctricos: motores, generación, capacitores, efectos armónicos.

    Sistemas de tratamiento de agua.

    Sistemas de iluminación

    Sistemas de cogeneración. Etc.

  • Para poder dominar estas áreas, el especialista en ahorro energético debe tener a su alcance:

  • -Cursos de los temas específicos, impartidos por especialistas.

    -Una extensa bibliografía, donde pueda encontrar la teoría requerida y ejemplos de otras auditorías realizadas.

    -Contacto con especialistas teóricos y prácticos de las áreas antes mencionadas para conocer sus puntos de vista, sus experiencias, y ¿por qué no? marcas y especificaciones de equipos ya probados por ellos.

  • En conclusión, el Diplomado de Administración y Ahorro de Energía impartido en la UMNE, puso a nuestro alcance de una manera accesible y profesional, en un muy corto tiempo, todo lo anteriormente mencionado. Por lo que no queda nada más que decir, en nombre de todos los participantes, ¡gracias!

    A los instructores del diplomado.

    Y, en especial, a la entusiasta colaboración del responsable de la organización de este diplomado, el Ing. Fabio Galiano Parajón.

    ¡Gracias! por esa oportunidad única, aquí en México y en Nuevo León.



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    Desarrollo

    La Perspectiva empresarial

    del desarrollo sostenible

    Lic. Rosa María Velázquez Sánchez

    Lic. María Luisa Domínguez Hernández

    Lic. María Luz Montiel

      Introducción

    El proceso de industrialización, producto de la revolución industrial, originó, en el mundo, la proliferación de empresas caracterizadas por consumir grandes cantidades de recursos naturales para los procesos industriales, y arrojar al aire, suelo y agua excesivas cantidades de desechos.

    Durante varias generaciones, no se contemplaron los problemas que este proceso generaba sobre la naturaleza. Sin embargo, a partir de la década de 1950, algunos grupos de investigadores expresan su preocupación por los efectos de la contaminación, la destrucción de los bosques, el agotamiento de los recursos naturales, los problemas de salud y la migración de los grupos humanos pobres hacia los centros de concentración urbana, originados por el establecimiento de las industrias (Kras, 1994).

    En el contexto de la crisis económica y la inestabilidad de los sistemas económicos predominantes, la publicación de Los Límites del crecimiento, en 1972, y la divulgación del artículo La Tragedia de los comunes, publicado en 1968 por Hardin, (ambos considerados por algunos teóricos como catastróficos y por otros como alarmistas), detallan el impacto ambiental, los daños sobre la salud humana, la atmósfera y los cuerpos de agua; y atraen la atención de las sociedades de los países ricos y de las organizaciones internacionales, quienes comprenden la trascendencia que aquellos eventos representan para las estrategias del crecimiento económico tradicional, basado principalmente, en la industrialización (Velázquez,1997).

    El reconocimiento mundial de la problemática planteada, estableció las condiciones para incluir el "medio ambiente" en las agendas de las negociaciones y en el diseño de las políticas económicas; y así establecer el debate sobre las alternativas que reorientaron la forma de crecimiento actual hacia un desarrollo que contempla la relación de equilibrio entre: economía-sociedad-ambiente: es decir, una nueva concepción de desarrollo.

    El sector empresarial, a pesar de ser el principal actor en este escenario, había permanecido indiferente ante aquella problemática, por las implicaciones económicas que emergen al asumir la responsabilidad de redireccionar los procesos de producción hacia la innovación. Ya que, asumir esto implica la generación de servicios especializados, así como el uso de tecnologías limpias en los procesos productivos, tanto para revertir los deterioros, como para prevenirlos (Tapia y Pichs.1997).

    En 1987, la Organización de las Naciones Unidas asume la responsabilidad internacional de la gravedad de los problemas ecológicos y el riesgo que representa para las futuras generaciones. Para tal efecto integra la Comisión Bruntland 2, con la finalidad de elaborar y emitir un informe, contenido en el libro Nuestro Futuro Común. El informe destaca el camino tan peligroso que sigue el mundo en el proceso de modernización. Establece recomendaciones para cambiar el sentido del desarrollo, en particular la visión de la industria hacia la tierra y sus sistemas ecológicos, y advierte que, de no tomar las medidas pertinentes, se pondrá en peligro la sobrevivencia humana.

    Como respuesta, surgieron algunos pronunciamientos como:

  • -El emitido por la Cámara Internacional de Comercio a través de "la Carta de las empresas para un desarrollo sostenible" en el cual alienta a las empresas a contraer un compromiso por el mejoramiento del medio ambiente 3.

    -"Los Códigos de conducta frente al medio ambiente" adoptados por Japón; la "política ambiental" establecida por Malasia, y

    -El "Programa de cuidado responsable" adoptado por Estados Unidos, Australia y otros países europeos.

  • Las organizaciones no gubernamentales de grupos ecologistas, como Greenpeace y World Wide Fund for Nature (WWF) han contribuido con amplios debates, que ejercen presión, para que los organismos internacionales y los gobiernos pongan más atención sobre estos comportamientos, y establezcan criterios, medidas, políticas y acciones que conlleven a las empresas a tomar decisiones para tratar de reducir los efectos negativos de sus procesos productivos.

    En realidad, las medidas adoptadas afectan directamente a las pequeñas y medianas empresas, que son características de los países pobres y que son irrelevantes para los eslabones productivos y las cuales encuentran graves obstáculos para reclutar administradores innovadores e invertir en la modernización de su planta y equipo. Además, carecen de recursos y capacidad para desarrollar e implementar nuevos avances tecnológicos (Barkin, 1995). Esta debilidad, las coloca dentro del mercado a merced del proceso gradual de integración o extinción, para dar paso a los emporios extranjeros.

    La situación se agrava con las acciones emprendidas por algunos gobiernos de países pobres, quienes impulsan la inversión estatal para construir la infraestructura necesaria que favorece el traslado de las grandes empresas extranjeras a sus territorios. Lo anterior, evidencia la utilización de las políticas globales, en este caso de la conservación ambiental, como posibles medidas de control y condición para los procesos de apertura comercial e internacionalización de capital, mismos que fortalecen la hegemonía de las transnacionales, y que, con ellos aseguran su establecimiento y permanencia en algunas latitudes donde, no existen o no se exigen, restricciones a procesos industriales "sucios".

    La Reunión Cumbre de la Tierra, celebrada el año de 1992, en Río de Janeiro, tuvo como objetivo, entre otros, dar a cada país la oportunidad de reconocer públicamente la gravedad de la situación ecológica y de concretar un compromiso (económico en el caso de los países ricos) para su solución. En aquel foro, las empresas multinacionales tuvieron una fuerte presencia debido principalmente a que muchos de los temas contenidos en la agenda involucraban directamente a sus intereses económicos internacionales, y por la influencia que ejercen en la estructuración de políticas y toma de decisiones. Una conclusión obtenida fue el compromiso de un importante número de países ricos, de ayudar a los países en vías de desarrollo en la rehabilitación y prevención ecológica, compromisos que hasta la fecha no se observan en la esfera mundial.

    En aquella tribuna, las empresas transnacionales más importantes del mundo declaran, a través del libro Cambiando el Rumbo, su reconocimiento de que una gran parte del problema ecológico mundial se debe a los actuales procesos industriales, y plantean alternativas, desde su concepción empresarial, del desarrollo sostenible, para lograr que la transformación de los procesos productivos reduzcan la contaminación y el uso excesivo de los recursos naturales, con base en su propuesta de la Ecoeficiencia, pero, a la vez, responsabilizan a la pobreza como participe trascendental del problema.

    A pesar de los pronunciamientos de cambio, aún se observa que el desarrollo industrial persiste en el paradigma esencialista de un crecimiento económico basado en mercados abiertos y competitivos. A pesar de aceptar que la existencia de las empresas se debe, en un cien por ciento, al ser humano y la naturaleza, los empresarios anteponen sólo el resultado económico al "mirar el cuidado del ambiente como una fuente de ganancia".

    En ese contexto surgen las siguientes preguntas. ¿Cuál es la perspectiva empresarial de desarrollo sostenible? ¿Cuáles son los elementos que considera la propuesta de Ecoeficiencia para el desarrollo sostenible? ¿Cuál es la respuesta de las empresas características de los países pobres dentro de esta propuesta? ¿Cuáles son las iniciativas relevantes para la ecoeficiencia en Latinoamérica y México?

    Metodología:

    En esta investigación, se analiza y contrasta la visión empresarial hacia el desarrollo sostenible, planteada, tanto, en el libro Cambiando el Rumbo: Una perspectiva global del empresariado para el desarrollo y el medio ambiente como en el "Consejo Empresarial para el Desarrollo Sostenible" (integrado por 48 líderes empresariales y comandado por el empresario suizo Stephan Schmidheny )- en las acciones emprendidas por sus capítulos para América Latina.

    El grupo de empresarios considera que el crecimiento económico, en todas las regiones del mundo, es fundamental para mejorar las condiciones de vida de los pobres y dar sustento a la población creciente. Arguyen que es necesaria la existencia de mercados abiertos y competitivos, dentro y entre las naciones, como medio para fomentar el uso más eficiente de la energía, de los recursos naturales e innovar los procesos de producción, y de este modo, generar menos contaminación. Asimismo proporcionan oportunidades a la población para participar en el desarrollo.

    Sus planteamientos ubicados en una economía de mercado, basada en el libre comercio, suponen que, este solo razonamiento, conducirá al uso óptimo de los recursos y al desarrollo de las economías de los países en general. Aclaran, sin embargo, que el conjunto de recomendaciones es una propuesta general que debe ser adecuada a las características de cada país y de cada empresa. Su propuesta está dirigida a fomentar la participación de las empresas para que asuman los principios de desarrollo sostenible y para estimular su interés por conducirse con más responsabilidad social, económica y ambiental al momento de definir sus roles y acciones.

    Desde una visión, más bien fragmentada del todo, y conscientes de que otras teorías van más allá de sus recomendaciones, promueven el interés empresarial con el fin de que los empresarios consideren, que el progreso en dirección del desarrollo sostenible es un buen negocio, ya que consigue crear ventajas competitivas y nuevas oportunidades para ampliar mercados hacia otros sectores, cuyos consumidores, bajo una nueva concepción del cuidado ambiental, orienten sus preferencias por productos y estilos de vida menos contaminantes y menos dañinas para la salud.

    Mientras la población mundial continúe creciendo aceleradamente y la pobreza permanezca siendo un fenómeno extendido, piensan que el objetivo básico del empresario será el crecimiento económico, y dada su capacidad tecnológica y productiva, requerirá de su liderazgo para cualquier progreso hacia el desarrollo sostenible.

    En este proceso, plantean cambios en la dirección y en los parámetros para medir el progreso, a fin de construir indicadores, tanto de calidad, como de cantidad, que midan la conservación del medio ambiente y el desarrollo exitoso de la empresa. Para ellos, el medio ambiente y la industria deberían constituir el anverso y el reverso de la misma moneda, siendo la moneda la medida del progreso de la civilización humana, panorama en el que contemplan una reducida intervención de los gobiernos, la que estaría orientada, más bien, a desempeñar un papel concertador y regulador del cambio.

    Argumentan que el desarrollo sostenible exige más allá de la prevención de la contaminación y de los cambios en las regulaciones ambientales; pues requiere de sistemas políticos y económicos basados en la participación efectiva en la toma de decisiones, de todos los miembros de la sociedad 4. Sin embargo, esta proposición es incierta en las expectativas de los países en vías de desarrollo, inmersos en una dependencia política - económica de las decisiones de los países acreedores y de los organismos financieros internacionales 5.

    Suponen que un desarrollo sano y equitativo, como parte esencial del desarrollo sostenible, requiere del uso más eficiente de los recursos con la implementación de nuevas tecnologías. Sólo entonces la Ecoeficiencia pasará a ser un buen negocio. Esta propuesta se mira posible, primero en las grandes empresas ubicadas en los países ricos, donde las políticas de conservación ambiental y control de emisiones son más rígidas; pero resulta difícil para la mayoría de empresas pequeñas de los países pobres, en las que la innovación depende de créditos o cooperación de las grandes, y quienes muestran los mayores índices de contaminación generada por la dicotomía riqueza - pobreza.

    RIQUEZA POBREZA

    DESTRUCCION AMBIENTAL

    En este sentido, los países del cono sur de América Latina (Argentina, Chile y Brasil), donde resienten más los efectos de contaminación global, -principalmente los efectos de invernadero por su ubicación geográfica,- han implementado un gran número de acciones y medidas de organización y regulación ambiental normativa, lograda a través del consenso y suscripción de acuerdos estatales, nacionales y bilaterales de sus empresas locales y extranjeras apuntalando el cambio hacia la Ecoeficiencia empresarial en la región.

    Las regulaciones gubernamentales para que las empresas internalicen los costos ambientales y que incluyen estándares de rendimiento para tecnologías y productos, al reducir las posibilidades de permanencia y competencia en el mercado, han mostrado dos caminos para las empresas pequeñas de los países pobres: desaparecen o recurren a medidas inhumanas como son la reducción de salarios, incremento de las jornadas de trabajo, empleo a menores de edad o la utilización indiscriminada de recursos escasos que terminan con mayor desperdicio y contaminación. Con estos razonamientos crece la posibilidad de que, de no tomarse las medidas prudentes en esta propuesta, podrá acentuarse, el fenómeno de polarización entre grandes y pequeñas empresas; ambiente dentro del cual se prevé la permanencia competitiva en el mercado sólo de pequeñas empresas relevantes para los procesos productivos de los emporios, y las irrelevantes, desaparecerán o permanecerán como observadoras pasivas, sin aspiraciones competitivas ni de crecimiento.

    Resultados:

    Desde este panorama, se vislumbra que sólo alcanzarán los objetivos de Ecoeficiencia una mayor proporción de empresas grandes y un reducido grupo de pequeñas, fenómeno que contribuye a incrementar los efectos de polaridad entre Norte y Sur.

    Los instrumentos de regulación económicos que, a través de la intervención de los gobiernos se establezcan para regular el mercado7, requerirán de equidad, credibilidad y un equipo humano altamente calificado para realizar con objetividad y transparencia las supervisiones pertinentes. Esta implementación resulta un gran desafío para la mayoría de los gobiernos del sur por los problemas económicos y estructuras que enfrentan, aún.

    Estas observaciones son contempladas, en parte, por el Consejo Empresarial para el Desarrollo Sostenible quien manifiesta que presionará a los gobiernos para que busquen el equilibrio entre normas y control regulatorio, la autoregulación y los instrumentos económicos. Esto permitirá a las empresas contar con el ámbito necesario para lograr la eficiencia y para orientar, al mismo tiempo, el interés de los mercados de capitales, cuya comunidad financiera ha comenzado a considerar los problemas ecológicos como una oportunidad importante para regular el proceso de cambio productivo.

    El proceso hacia el cambio empresarial puede entonces esquematizarse como sigue:

    La propuesta de Ecoeficiencia concibe al sector empresarial como el actor principal que contribuirá a lograr los cambios de conducta necesarios, de este sector hacia la naturaleza. A la par que promover los cambios en el ámbito empresarial, considera como retos para el empresario lograr y conservar la credibilidad y reconocimiento de su papel ante la sociedad, con cambios que proporcionen más incentivos a los trabajadores; lo que, a su vez, se traducirá en mejores índices de productividad. Esta situación se torna contradictoria para las empresas pequeñas de los países pobres, en donde la prioridad para los gobiernos es allegar inversiones extranjeras, y donde los intereses de las transnacionales han orientado, a las mismas políticas locales, a la implementación de medidas para cortar los avances en materia de salarios y a desmantelar las organizaciones obreras.

    El concepto de desarrollo sostenible que contiene los elementos planteados por otros autores, como Barkin (1985), no es considerado dentro del paradigma de racionalidad de la economía de mercado en el que se ubica el sector empresarial. Por consiguiente, el planteamiento que hacen, el Consejo Empresarial para el Desarrollo Sostenible y sus similares, cae más bien en un desarrollo empresarial sostenible 8. Esto, dado que se dirige específicamente al sector empresarial, cuya participación plantea como trascendental para el cambio de rumbo de la sociedad, dado el poder de gestión, de liderazgo y financiero que ostenta. Este planteamiento, por tanto, no vislumbra la participación de otros grupos sociales; más bien, los considera como posibles beneficiarios del proceso de crecimiento económico, por lo que, esquemáticamente podría observarse así:

    Sin embargo, la propuesta tiene aspectos relevantes, por las acciones planteadas y los beneficios que podrían aportar para reducir el uso dispendioso de recursos y la contaminación, y para contribuir a la promoción del cambio de actitud del consumidor ante la naturaleza y el medio ambiente en general, así como el consumo de productos con características innovadoras para la reducción de daños a la misma naturaleza y a la salud. De la misma forma cuenta con los recursos para impulsar y financiar la difusión efectiva y de alcance masivo que puedan rescatar o fomentar la educación y capacitación de la población, respecto al cuidado del medio ambiente y fomentar cambios en los estilos de vida hacia formas más sostenibles de consumo.

    Acciones de las empresas hacia la protección ambiental.

    Con la propuesta de Ecoeficiencia a escala mundial, se observa la proliferación de empresas y de organizaciones de empresarios, principalmente en Europa y Asia, que orientan su conducta hacia este comportamiento y proporcionan asesoría para que otras empresas, interesadas, reciban orientación y se integren a la red mundial. En 1995, en Costa Rica, y con la participación de 11 países, se formalizó la constitución del Consejo Empresarial para el Desarrollo Sostenible de América Latina (CEDSAL), organización de la iniciativa privada, creada en 1992 en calidad de socia regional, dentro de la red global de dicho Consejo. Actualmente, cuenta con más de 300 empresas, en su mayoría, integradas a través de 8 consejos nacionales, ( en Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Honduras y México); por un consejo binacional entre México y Estados Unidos, un consejo subnacional en Tampico, México, y una organización denominada Iniciativa GEMI. Todos buscan trabajar a favor del desarrollo sostenible, en cooperación con los sectores público, privado y académico, los medios masivos, las organizaciones no gubernamentales (ONGs) y las organizaciones inter-gubernamentales (OIGs) y persiguen la optimización en forma integral de los procesos de crecimiento económico y el acceso a oportunidades y calidad ambiental. Se puede decir que esta organización integra al mayor número de empresas e iniciativas en el ámbito regional, para promover y establecer actividades para la implementación de la cultura empresarial orientada hacia la Ecoeficiencia.

    El CEDSAL se encuentra en la etapa de planeación de un programa de Ecoeficiencia regional en el que se inscriben dos elementos básicos:

  • 1) Desarrollo de indicadores de ecoeficiencia para la empresa latinoamericana y

    2) Un programa piloto para documentar experiencias exitosas de sus miembros. Aquí también, sería relevante que compartieran las experiencias no exitosas para conocer posibles riesgos y preverlos.

  • Las condiciones económicas, sociales y políticas en cada país de la región son diversas, por lo que existen varias perspectivas sobre cómo alcanzar la Ecoeficiencia y lo que representa ser una empresa ecoeficiente. Es por eso que:

  • 1) Algunas empresas han introducido con éxito sistemas de gestión ambiental para administrar de forma efectiva los recursos naturales, aumentar la competitividad y obtener una certificación internacional. (Como en Argentina y Brasil)

    2) Otros sectores industriales, han desarrollado metodología para medir el desempeño ambiental de las empresas y de esta forma promover su responsabilidad social. (Ejemplo el CEDS - G de M). Y

    3) Otras compañías han adoptado tecnologías más limpias para controlar desechos y afluentes, reciclar subproductos y utilizar menos energía. En el caso de las empresas mexicanas, la mayoría que han llevado a cabo prácticas ecoeficientes, se han inclinado por la tercera opción 9.

  • Por otra parte, los niveles de participación de los países de la región, se observa en la implementación de acciones de desarrollo empresarial sostenible. Acciones que van, desde las que se encuentran en la etapa de elaboración de proyectos 10, hasta las que se encuentran participando con propuestas de programas e implementación de proyectos, como el caso del CEDS (Consejo Empresarial para el Desarrollo Sostenible) de Colombia, con su programa llamado "Hermanos menores", con el cual,a través de sus asociados, ofrecen orientación a micro, pequeñas y medianas empresas para desarrollar relaciones de colaboración.

    En otro grupo, se encuentran aquellos consejos empresariales cuyas acciones presentan resultados sobresalientes, como el CEDS de El Salvador el cual presentó al gobierno el libro El desafío salvadoreño: de la paz al desarrollo sostenible, el que contiene la primera cuantificación económica de la degradación ambiental del país, así como propuestas concretas de recuperación ambiental. Otro caso sobresaliente es el CEDS de Argentina con el "Plan Acción 2010" integrado por programas que contemplan la propuesta de una Ley Básica Ambiental, la cual incluye: la aplicación de instrumentos económicos con orientación de mercado; programa de certificación de sistemas de gestión; programa de gestión ambiental y elaboración de normas ISO; certificación de empresas por la implantación de sistemas de gestión ambiental y celebración de acuerdos con ramas industriales.

    Dentro de las actividades de información y educación del CEDSAL, y como resultado de una alianza CON el I.T.E.S.M. a través del Centro de Economía Política para el Desarrollo Sostenible, se integró el CIEN (Centro de Información para la Ecoeficiencia en los Negocios). Este Centro pretende ser un vehículo efectivo, entre la empresa y las prácticas y herramientas para la Ecoeficiencia.

    El proyecto LA-BELL (Latin America - Business Environment Learning) es una red de académicos y empresarios para mostrar y comunicar las oportunidades del desarrollo sostenible al sector privado latinoamericano. Entre sus estrategias se encuentran las de infundir el concepto de desarrollo sostenible, dentro de los programas de estudio en las principales escuelas de negocios en América Latina. Y a través de la transformación de programas de estudio y la capacitación de profesores, facilitar una red de contactos entre empresas, comunidades y universidades, para ayudar a planear e implementar objetivos organizacionales a mediante cursos, especializaciones, centros y consejos administrativos.

    El Management Institute for Environment and Business (MEB) es un programa del World Resources Institute (WRI) que ayuda a las compañías latinoamericanas, por medio del CEDSAL, a mejorar la calidad ambiental a través del éxito empresarial.

    No obstante, en forma paralela, existen acciones emprendidas en materia de legislación, en el cono sur, principalmente en el contexto de tratados comerciales bilaterales (Argentina, Brasil y Chile) y del Mercosur; con lo que se observan que han pasado de la teoría a la implementación de prácticas inmediatas para el cambio, a través de la inclusión de acuerdos ambientales en la firma de convenios internacionales y legislación nacional de normas para la ordenanza de la emisión de contaminantes.

    Los aspectos ambientales de los negocios en México.

    En México, el Consejo Empresarial para el Desarrollo Sostenible Golfo-Pacífico, compuesto por líderes empresariales de México y Estados Unidos, es el representante de la organización mundial referida. Las compañías involucradas, principalmente corporaciones industriales de la química, la refinería y la construcción, consideran que bajo el Tratado de Libre Comercio y otros programas regulatorios emergentes, la evaluación de las operaciones industriales en la región se dará con base en su contribución a la sostenibilidad económica y ambiental. Bajo este contexto se observa una marcada condicionalidad y disparidad entre las empresas y economías de ambos países.

    Actualmente el CEDSG de M, realiza los proyectos:

  • -Sinergía de Subproductos con la subvención de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, para identificar oportunidades y estudios de caso de sinergía (utilización del desecho de una industria como insumo de otra).

    -Costos Ambientales con la participación de varias empresas mexicanas y norteamericanas del ramo de la química y refinería el ICEM (Institute for Corporate Environmental Management) de la Universidad de Houston y la empresa Pilko & Associates Inc. Del mismo modo llevaron a cabo un estudio comparativo de costos ambientales, el cual tiene como objetivo entender la forma en que las prácticas contables permiten un control más firme sobre los costos y emisiones ambientales en las empresas.

    -Silvicultura sostenible, con la colaboración de empresas mexicanas y líderes campesinos de Campeche, México, iniciativa para detener la agricultura de tumba y quema y establecer una estrategia de manejo forestal sostenible mediante la identificación de potencial de desarrollo no capturado que pueda ser utilizada de manera costo - efectiva a través de asociaciones público - privadas.

  • Otra de las actividades que realiza el CEDS-G de M, es la organización y desarrollo de cursos de capacitación y la negociación y establecimiento de acuerdos de cooperación entre empresas y otras organizaciones.

    A partir de 1994, el CESPEDES "Centro de Estudios del Sector Privado para el Desarrollo Sostenible", forma parte de la red latinoamericana del WBCSD y participa en representación del sector empresarial en los foros donde se debaten o plantean alternativas sobre desarrollo sostenible, en la elaboración de trabajos obtenidos a lo largo de los eventos mencionados y mantiene una constante interacción con organizaciones a escala internacional y nacional para el intercambio de experiencias y opiniones.

    Otras organizaciones que desarrollan actividades en pro del desarrollo sostenible empresarial son: el PLEDS "Programa de Liderazgo Empresarial para el Desarrollo Sostenible" el cual se orienta, principalmente, a difundir actividades de capacitación empresarial sobre desarrollo sostenible que se realizan en diversos foros, talleres y cursos, y como medio para trasmitir ideas innovadoras sobre el uso más eficiente de los recursos de las empresas (uso de papel reciclado, reciclaje de acetatos, apagado de iluminación y monitores) y la iniciativa GEMI, asociación civil concebida e integrada por la iniciativa privada mexicana, comprometida con la administración ambiental con criterios de calidad total.

    Conclusiones:

    De acuerdo a la información revisada se puede pensar que, a nivel América Latina, el proceso de desarrollo sostenible empresarial, se encuentra en su etapa inicial. La mayoría de las acciones se sustentan en la participación de corporaciones y grandes empresas, o con el apoyo de organizaciones internacionales, quienes promueven la participación de las pequeñas a través de asesoría y cooperación. Las ramas industriales de la química, la construcción y los servicios financieros y de comercialización se distinguen por su participación en las organizaciones descritas.

    Con respecto a México, existe una aceptación importante entre los grandes empresarios, con la participación de las instituciones educativas privadas más representativas el área de Administración, como lo son el ITESM, el ITAM y el Colegio de México. Las corporaciones y empresas que mayor participación tienen son del área química, refinería, forestal y de servicios financieros y comerciales.

    Los precedentes permiten vislumbrar la existencia de algunas alternativas para que las empresas locales de los países en vías de desarrollo participen, en la medida de sus posibilidades, a ser ecoeficientes, lo que se requiere es más voluntad, entendimiento, esfuerzo, innovación y liderazgo administrativo, así como el interés y compromiso estatal, más allá de las condiciones de internacionalización de capital.

    Con todo esto, parece que, finalmente, se refuerza la convicción creciente de que el desarrollo sostenible puede ser una idea cuyo tiempo ha llegado y su implementación requiere desafíos (Barkin, 1996), pero también cooperación y participación común proporcionada no solamente por y para una esfera de la sociedad.

    BIBLIOGRAFIA

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    Kras Eva. 1994. El Desarrollo Sustentable y las Empresas. Grupo Editorial Iberoamérica. México.

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  • Citas

  • 2 Nombrada tres años antes por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

    3 Documento emitido en 1991 durante la Segunda Conferencia Mundial de la Industria sobre la Gestión de Medio Ambiental, respaldado por 500 empresas del mundo (Schmidheiny,1992; 59). 

    4 Condición de igualdad que de acuerdo a sus argumentos, sólo se dará en un sistema de mercados abiertos y regulados por instituciones globales, donde todos tendrán los mismos oportunidades de participación. 

    5 Se observa claramente en las actitudes adoptadas por países ricos, que haciendo uso de su supremacía económica, anteponen sus decisiones a las de las organizaciones reguladoras. Caso Mexicano del atún.

    6 Como se observa en las experiencias argentinas en las cuales a base de convenios y acuerdos voluntarios entre las empresas y el gobierno, han logrado cumplir con el programa de certificación ISO 14000.

    7 Estas regulaciones se observan a través de mecanismos como impuestos y cargas a la contaminación, permisos de contaminación comerciables, créditos para el ahorro de recursos, precios diferenciales (caso gasolina plomo o sin plomo). 

    8 El cual manifiestan como el verdadero desafío empresarial será entonces beneficiarse del sistema en la medida en que se contribuye a su desarrollo y progreso. Esa constituye la esencia del desarrollo sostenible.  

    9 De acuerdo a informe del Centro de Información para la Ecoeficiencia de los Negocios. (Farrera,1997) 

    10 Bolivia realiza proyectos de estudio para la implementación conjunta para el cambio climático y un programa de acción para la amazonia sostenible. Honduras en colaboración con la Agencia Canadiense para el Desarrollo Sostenible en la elaboración de una propuesta para el desarrollo sostenible del país.



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    Mérida

    2000

    Mérida Yucatán

    Capital Americana

    de la Cultura del año 2000

      Mérida, México, ha sido designada Capital Americana de la Cultura del año 2000. Este nombramiento se otorga por primera vez en América, aunque en el Viejo Continente desde hace 15 años una ciudad recibe el título de Capital Europea de la Cultura (Atenas, París, Madrid, Florencia, Amsterdam, Berlín y Lisboa, entre otras.

    Este título fue establecido por la organización internacional no gubernamental "Capital Americana de la Cultura" con sede en Barcelona, España, y que cuenta con el aval de la Organización de Estados Americanos (OEA). Su objetivo es contribuir a un mejor conocimiento entre los pueblos de América y proyectar la cultura americana a los demás continentes.

    Más de veinte importantes ciudades del continente, como Toronto, Ottawa, Atlanta, Lima, Santo Domingo, Mendoza, Arlington y Viña del Mar fueron postuladas por sus autoridades para ser designadas C.A.C. del año 2000. Finalmente Mérida, México, recibió el título por sus cuatro factores:

  • Ser geográficamente de América del Norte y culturalmente de Latinoamérica.

    Contar con un rico pasado histórico y una amplia vida cultural propia.

    Haber presentado una propuesta de eventos completa, además de viable.

    Obtener amplio respaldo de la sociedad a la propuesta de su Gobierno Municipal.

  • ¿Que esperar de Merida para el año 2000?

    Será un año de intensa actividad cultural, deportiva y científica, con unos 3,000 eventos:

  • Encuentro mundial de alcaldes pertenecientes al Organismo Internacional de Autoridades Locales (IULA, por sus siglas en inglés).

    Maratón Internacional de la Ciudad de Mérida.

    Encuentro de las Méridas del Mundo (España, Venezuela y México).

    Recital del Coro de la UNESCO.

    Cinco presentaciones del cantante y compositor

    Meridano Armando Manzanero.

    Ciclo de conferencias literarias, a razón de una cada mes, con la presencia de personalidades de las letras hispanas.

    Exposición de la más grande muestra universal del arte Maya.

    Presentación de las orquestas sinfónicas de México, Perú y Dallas.

    Festivales internacionales de Coros y de Jazz.

    Encuentro Nacional de Teatro.

  • Estos actos reforzarán la vida cultural de la Capital Yucateca. Mérida es quizá la única ciudad en el mundo en donde se ofrece por lo menos un espectáculo artístico-cultural gratuito cada día.

  • Lunes de vaquería regional (Plaza Grande, a las 21:00 hrs.)

    Martes de Trova (Centro Cultural Olimpo, 21:00 hrs.) y

    "Recordar es vivir (Parque de Santiago, 21:00 hrs.)

    Miércoles de Teatro (Plaza de los Compositores, 20:30 hrs.) y

    Miércoles de Espectáculo (Olimpo, 21:00 hrs.)

    Jueves, tradicional Serenata a Mérida (Parque de Santa Lucía, 21:00 hrs.)

    Viernes de Conferencia (Olimpo, 21:00 hrs.) y

    "Serenata Universitaria" (patio del edificio central de la Universidad Autónoma de Yucatán).

    Sábado, Noche Mexicana (Parque del Inicio del Paseo de Montejo, 20:00 hrs.)

    Domingo: Mérida en Domingo, con más de 100 eventos o presentaciones cada semana.

  • ¿Como estamos organizados?

    De acuerdo con los lineamientos del Organismo, hemos integrado un consejo con la siguiente conformación:

  • El Presidente Municipal de Mérida, LAE Xavier Abreu Sierra.

    Cuatro ex alcaldes: Sres: Gaspar Gómez Chacón, Tuffy Gáber Arjona, Luis Correa Mena y Patricio Patrón Laviada.

    Representantes del sector empresarial.

    Representantes de Universidades.

    Regiduría de turismo.

    Regiduría de Turismo y Promoción Económica del Ayuntamiento de Mérida.

    Instituto de Cultura de Yucatán y Centro Cultural de Mérida "Olimpo".

  • Además de este consejo funcionan las comisiones: de integración con la sociedad, de