Bienvenidos a la Revista Aprender a Ser
Monterrey,  Nuevo León México |
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Universidad Mexicana del Noreste |
Ing. Juan Antonio González Aréchiga y de la Cueva Rector Rogelio Juan Ojeda Chavarría Coordinador de Difusión Cultural Consejo de Redacción Lic. Beatriz Ramírez Wiella Dra. Lidia Rodríguez Alfano Rogelio J. Ojeda Chavarría Aprender a Ser se reserva los derechos de los artículos que publica: pueden reproducirse, siempre y cuando se cite el nombre de esta revista. Acepta colaboraciones sujetas a aprobación. No se devuelven originales. Toda correspondencia deberá enviarse a: Difusión Cultural, Universidad Mexicana del Noreste. Quinta Zona 409, Col. Caracol. C.P. 64810. Monterrey, N.L. México. Tel. 01(8)1901727 Fax 01(8) 1901205 Lo expresado en los artículos es responsabilidad exclusiva de sus autores y no refleja, necesariamente, la ideología editorial de la UMNE ni del Consejo de Redacción. |
CONTENIDO
Lic. Beatriz Ramírez Wiella Democracia, educación y sustentabilidad Lic. Javier Reyes Ruiz Diplomado de Administración y Ahorro Energéticos: Mensaje a nombre de los participantes Ing. Francisco Manuel Nevares Ayala La Perspectiva empresarial del desarrollo sostenible Lic. Rosa María Velázquez Sánchez Lic. María Luisa Domínguez Hernández Lic. María Luz Montiel Mérida Yucatán / Capital Americana de la Cultura del año 2000 |
La Música a través de mi vida |
| Lic. Beatriz Ramírez Wiella |
| Conversar con Amalia De León Salinas de Guzmán, siempre es un gusto; pero cuando el tema es la música vivída por ella, "en toda sus manifestaciones: como intérprete, como maestra y como oyente"; entonces, tiene un especial encanto y quisiera uno que quedaran registradas sus palabras, para ser leídas, disfrutadas y meditadas. Es por eso que las consignamos aquí, tratando de conservar la fuerza y la frescura con que fueron dichas sin interrupciones ni distractores. Así empezó nuestra charla: |
| Cuando reflexiono acerca de mi trayectoria en la vida, me gusta darme cuenta de como fue llegando a mí el gusto por la música, por escucharla primero y estudiarla después. Entonces me doy cuenta de que, junto con mi matrimonio y mi familia, la música constituye un elemento importantísimo en el desarrollo de mi vida. |
| Yo creo que Dios imprime, en potencia, el gusto por la música en algunas personas, así como en otras, imprime la atracción para ejercer la medicina u otras actividades, en ocasiones heróicas, y que van conduciendo a cada quien a buscar su vocación, es decir, a seguir un llamado de acuerdo con sus inclinaciones naturales. |
| Desde luego, eso es algo muy personal, pues he podido observar que en mi familia y teniendo las mismas influencias, hay quienes no han adquirido el interés por dedicarse a la música y algunos, ni siquiera el gusto por oír una grabación. |
| En la casa de mis padres, siempre viví un ambiente muy musical y desde pequeña escuché música durante muchas horas al día, pues mi madre, Amalia Salinas de De León y mi tía Alicia Salinas de Amores, eran pianistas profesionales y practicaban regularmente. Ya entonces, yo gozaba al oírlas tocar y también disfrutaba de escuchar, eventualmente, alguna de aquellas grabaciones de la época, que ellas escogían: el Concierto de Grieg en La Menor, uno de mis favoritos; las Baladas de Chopin; la Passionata de Beethoven; el Concierto Num. 24 de Mozart y las Sonatas de Chopin que tocaba mi mamá. |
| Con mis padres asistía a recitales y conciertos. Entre otros, los conciertos de la SAT, que iniciaron, por allá por el año 1948, en los que tuve la oportunidad de escuchar estupendas orquestas, cantantes, y a muchos de los mejores concertistas de nivel internacional: violinistas como Jasha Heifetz, pianistas tan extraordinarios como Arturo Rubinstein, quien en alguna ocasión tocó el Nocturno de Scriabine para la mano izquierda, que me impresionó muchísimo. Más tarde acudía a los inolvidables conciertos de Arte A.C., a partir de 1955. Y antes de la SAT, por los años '40s, el Arq. Manuel Rodríguez Vizcarra reunía a alumnos que tocaran algún instrumento y organizaba mini-conciertos dentro del ITESM. |
| A los 7 años de edad empecé mi formación musical, de una manera no muy formal, pues mi madre, que siempre fue mi maestra, tenía muchos alumnos, por lo que su tiempo y los pianos estaban siempre ocupados. |
| Realmente, empecé a dedicarle más tiempo al estudio cuando entré a la Secundaria, en el Colegio del Sagrado Corazón. Recuerdo que entraba a las 8:00 de la mañana y comía en el colegio, pues era medio interna y salía hasta la 5:15 de la tarde. Cuando llegaba a mi casa la encontraba llena de alumnos y de clases, por lo que un día le dije a la M. Superiora que si me prestaba un piano para estudiar en algún momento libre. Ella me explicó que en las hora de recreo y descanso las internas estudiaban, pues había varias maestras que iban a darles clases, Juanita Gutiérrez, Alicia Margain, tía Alicia y mamá, y que la única posibilidad era estudiar de l2:00 a 12:30, que era la hora de la comida, y que luego comiera con las maestras. Así lo hice, ante el asombro de mis compañeras a quienes les parecía increíble que yo aceptara comer con las maestras, con tal de tener ese rato disponible para estudiar piano. |
| Cuando tenía 16 años, a mi tía Alicia se le ocurrió una idea, que a mi mamá y a mí nos encantó, que las dos formáramos un dúo para tocar a cuatro manos o a dos pianos. Fue entonces cuando fui fortaleciendo mi técnica y mi repertorio, como siempre, bajo la dirección de mi madre y ocasionalmente con maestros procedentes de extranjero, que nos visitaban para ofrecer cursos de verano, como el caso del Maestro Gerard Kemper. |
| Después, vino otra etapa en que empezamos a aprovechar las vacaciones para ir a perfeccionarnos con el maestro Salvador Ordóñez Ochoa, que radicaba en la ciudad de México. Mi máxima ilusión era haber ido a estudiar a algún conservatorio en el extranjero, pero por diversas razones, la época, que no era fácil conseguir becas y quizás el ser hija única, eso no se realizó; sin embargo siempre he tenido la oportunidad de seguirme preparando, a lo largo de toda mi vida. |
| A partir de 1950, mamá y yo iniciamos una activa serie de presentaciones, primero en la radio, en clubes de servicio, centros culturales y aun en la televisión, y posteriormente con diversas orquestas. |
| En 1953, hicimos juntas nuestra primera presentación formal con la Orquesta Sinfónica de Jalapa, en la SAT; en 1954 tocamos a dúo, mi mamá y yo en el Palacio de Bellas Artes, con la misma orquesta Sinfónica de Jalapa. En ambas audiciones, tocamos el Concierto en Mi Bemol para dos pianos y orquesta de Mozart. |
| La experiencia de tocar juntas, siempre la disfrutamos mucho y nos dio muchas satisfacciones, a ambas. Y, a mí me gusta reconocer que la causa de haber realizado tantas audiciones tocando a dúo, se debió al carácter decidido de mamá y a la disciplina en que me formó, pues nos permitía sacar adelante lo que nos proponíamos. |
| De esa época datan, tres presentaciones con la Orquesta Sinfónica de Jalapa, que dirigía Luis Jiménez Caballero, las ya mencionadas, y otra más en su sede, la ciudad de Jalapa; como otras tres con la Orquesta Sinfónica de Guanajuato, dirigida por el Maestro José Rodríguez Frausto. |
| En 1953, conocí a Carlos Guzmán Sepúlveda, pues empezó a tomar clases de piano con mi mamá. Acababa de regresar de San Louis Misouri, en donde, a la vez que estudiaba la carrera de Ing. Químico, tomaba clases de música y piano. Después de la clase se quedaba a platicar con mi mamá y más tarde me fui incorporando a la conversación. Como yo, él gozaba de la música desde temprana edad, por lo que nos fuimos identificando en lo musical. Esto fue un factor muy importante para mí, pues Carlos siempre me ha estimulado y apoyado para continuar con mi carrera musical, a pesar de que nuestros hijos eran pequeños. Fue hasta el 19 de mayo de 1956, que nos hicimos novios, |
| Cuando, justo un año después, en 1957 nos casamos, como he mencionado, ya tenía varias presentaciones como pianista, así como varios años de práctica como maestra de piano. Recuerdo, con especial gusto, la ceremonia de graduación del TEC, en 1953, año en que terminaron su carrera J. Antonio González Aréchiga y Jorge Santisteban, entre otros, y que entonces se realizaba en Centrales; también recuerdo que toqué un Preludio y Fuga de Bach y el Rondó de Hümmell. |
| De nuestros hijos, Carlos, el mayor, llamaba la atención por cómo llevaba el ritmo de la música que me oía tocar, desde los 6 meses de edad. En esos momentos lo que yo practicaba era el Primer Concierto para Piano de Beethoven, en preparación para un concierto; y al año y medio, pedía que le pusiéramos un disco con la Sinfonía 40 de Mozart, que él mismo sacaba de su funda, y que por cierto, nos había regalado Juan Antonio. |
| Sus primeros estudios de piano los realizó con Ramiro Guerra. A los 14 años empezó a leer música y a tocar por su cuenta. En 1977, se abrió la Escuela de Música y Danza y Carlos empezó a tomar clases con varios maestros como Isabel García y Gerardo González Guerrero, quien fue el primer director de la escuela. |
| Posteriormente, y a la vez que cursaba la licenciatura en Administración de Empresas en el TEC, siguió sus estudios para la licenciatura en Música. Durante esos veranos, tomaba cursos en el extranjero con excelentes maestros, varios en la Universidad de Austin, Tx., y en tres ocasiones, en Rusia. En 1984 terminó su carrera en la Escuela de Música y Danza e ingresó como maestro, puesto que llenó durante, casi quince años. Él, también ha tenido la oportunidad de ofrecer conciertos con diversas orquestas sinfónicas del país y ha tocado, tanto en Monterrey, como en Ciudad de México y en la Habana, Cuba. |
| Una de las satisfacciones más grandes que he experimentado en mi vida, relacionadas con la música, ha sido poder tocar con mi madre, con mi esposo y con mi hijo. Con mamá, ya comenté que por muchos años tocamos a dúo, numerosos conciertos. Con Carlos, mi esposo, más bien en plan familiar, tocábamos piezas a cuatro manos o a dos pianos. Y en una sola ocasión, ofrecimos un concierto en el Club de Sembradores de la Amistad, en el que tocamos una Canción de Cuna de Brahms y la Brasilera de Milhaud. Por otra parte, nos une su interés y su participación constante en mi quehacer musical, pues siempre me escucha, me hace observaciones, me corrige y lo mismo hace en relación con mis alumnos. |
| Por lo que respecta a tocar con Carlos mi hijo, reconozco que no era fácil, básicamente porque teníamos horarios difíciles de conciliar para poder estudiar juntos; sin embargo, en 1981, tocamos juntos por primera vez. Fue en la Sala Chopin de la Escuela de Música, con la Orquesta de Cámara de Bellas Artes, que en ese entonces estaba dirigida por su titular, José Guadalupe Flores, muy buen director, por cierto. Tocamos el Doble Concierto para piano de Mozart. Todavía me acuerdo de la sorpresa del maestro Flores, cuando le comenté lo especial que era para mí ese momento por haber tocado con mi hijo, pues él pensó que era mi alumno. |
| Luego, en 1975, celebramos en el Casino de Monterrey las Bodas de Oro como maestra de piano de mamá. Fue una ceremonia en la que se reunió la familia y las amistades más cercanas. En ella tocamos todos, mamá con Carlos mi hijo, Carlos, mi esposo, que tocó solo, mi tía Alicia y yo. En el aspecto no musical, Rodrigo Mendirichaga hizo una semblanza de mamá y narró, en forma sumamente amena, la historia de Amalia Salinas de De León, como pianista. |
| Más tarde, en octubre de 1978, se me presentó la oportunidad de integrarme a la Escuela Superior de Música y Danza. En enero de ese año, la maestra Myrthala Salazar, que era coordinadora ese año, me invitó a suplir a una maestra francesa, María Teresa Duplat que iba a venir y por algo no pudo. Lo hice con gusto, y al terminar el año me sentía entusiasmada con el trabajo realizado y las posibilidades de continuar ahí como maestra. Para mí, se había abierto un rico panorama que me hacía sentir iluminada. Al año siguiente, Mirthala salió de la institución y me ofrecieron la coordinación del área de piano; además de mis clases como maestra, de la clase de conjuntos instrumentales y de mi cargo dentro de la Comisión Dictaminadora de Admisión para Maestros. También he tenido a mi cargo la organización de los conciertos escolares, que se presentan cada mes. |
| Esta etapa de mi vida fue muy rica, pues además, tuve la oportunidad de seguir estudiando piano con estupendos maestros que venían a la Escuela a impartir cursos, entre ellos puedo citar nombres tan ilustres como los de: Viviano Valdés, Jorge Suárez, Angélica Morales, Guadalupe Parrondo y Jorge Federico Osorio, entre otros. Y, como solista, participé en tres ocasiones con la Orquesta de Vida y Movimiento, bajo la dirección de Francisco Savín; con la Orquesta de Cámara de Bellas Artes que dirigía el maestro José S. Flores y con la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Nuevo León, con tres de sus directores, Jesús Medina, Rodríquez Taboada y Félix Carrasco. |
| Actualmente, en vísperas de jubilarme de maestra de la Escuela Superior de Música y Danza, participo en el Consejo Técnico de la institución y sigo organizando los Conciertos Escolares que se efectúan cada mes. |
| Todos estos años han sido para mí una permanente y maravillosa experiencia; pues he podido acompañar a varios de mis alumnos, a través de los años, hasta alcanzar el fin de su licenciatura en Música. Dos de ellos, Daniel Domínguez Cantú y Ana Cristina Morcos, ya han realizado el sueño dorado de todo pianista, de haber participado como solistas con una orquesta sinfónica, lo que también constituye un gran orgullo para quienes hemos sido sus maestros. Y este año se reciben dos excelentes estudiantes, seleccionados como nuevos valores en una convocatoria en Coahuila. Ellos son Roxana María Rodríguez Alvarado y Rafael Martínez Duéñez, y acaban de tocar, en Torreón y en Saltillo, con la Camerata de Coahuila. |
| Es que, en verdad, en la Escuela tenemos estudiantes estupendos. Roxana, por ejemplo, en junio se recibe en la carrera de Odontología y en julio termina su licenciatura en Música, con honores, pues toca precioso. |
| Trabajar dentro del ambiente docente en donde he sentido el apoyo, tanto de mis alumnos como de mis compañeras y compañeros maestros, es muy satisfactorio y muy motivador para realizar nuestro trabajo con verdadera vocación y espíritu de entrega. Y considero que bien vale la pena hacerlo, pues nuestros jóvenes se lo merecen, son muy receptivos y responden con entusiasmo a los apoyos que se les brindan en cada nivel de su carrera musical, tanto dentro de las clases como fuera de ellas. |
| Por ejemplo, he observado que cuando un grupo de jóvenes va a participar en un concierto, es frecuente que se sientan tensos antes de tocar; por lo que acostumbro citarlos con quince minutos de anticipación, y los invito a que, tomados de las manos, empiecen a relajarse. Les hago hincapié en que todos hemos recibido talentos y tenemos que responder por ellos. Les digo que en esos momentos, ellos van a presentar los suyos ante un público, y es muy importante de ellos disfruten la música, y que toquen con mucha entrega, mucho gusto y mucha alegría. Les recuerdo cómo deben presentarse y agradecer a su público, pues es un momento muy especial para ellos. |
| Haciendo un recuento de mi vida, me doy cuenta de que, efectivamente, todas y cada una de las circunstancias que he mencionado, constituyen elementos que han colaborado a enriquecer mi formación musical, en forma integral, y han contribuido a que pueda disfrutar al máximo de la música en todas sus manifestaciones: como ejecutante, como maestra y como oyente. Como yo lo he vivido, creo que todos deberíamos enamorarnos de lo que hacemos, para sentir que nuestra vida vale la pena de ser vivida plenamente. |
| Considero que, precisamente, la música ayuda a vivir con plenitud y alegría, por eso, invito a todos los jóvenes a que aprendan a disfrutar de la música, y ese aprendizaje sólo se logra así, escuchando música. Si van a ir a un concierto, les recomiendo que con anterioridad, procuren oír alguna grabación, especialmente si no conocen lo que se va a tocar. De esa manera podrán disfrutar más del concierto. |
| Tanto a mis alumnos, como, en general, a todos los jóvenes los invito a que desarrollen sus capacidades, cualesquiera que éstas sean, a que no se queden en un nivel mediocre, sino que aspiren a llegar al máximo de su capacidad. También, insisto mucho en la necesidad de desarrollar la disciplina. Tanto para quienes estudian música, como para quienes realizan cualquiera otra actividad en la vida, la disciplina es básica. |
| Son tres los elementos presentes en la
ejecución de cualquier estudio o proyecto: el talento,
la dedicación y la buena dirección. El talento se
desarrolla con el estudio y la buena dirección, pero
para lograrlo, ¡siempre es necesaria la disciplina!
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